viernes, 21 de agosto de 2009

Giro, Camino, Aprendo (y Sueño)

Solo ha pasado un rato y siento que ha sido un millón de años. La vida cambia con constancia y sin embargo nos deja tal cual donde estamos. El mundo gira y nosotros con el, sin embargo no lo suficiente para volvernos completamente locos, ni completamente cuerdos. La luz viaja de pronto hasta mí, de la misma forma que viajó, en el mismo instante, hacia ti, tan rápido que ni siquiera alcancé a entregarle mi recado, el cual querías que oyeras casi de forma instantánea. Quizás la rotación este afectando un poco mi mente, pero me alegra, que tontería, pero me alegra. Quisiera escapar por 2 eternos e inmortales segundos hasta donde tu estés poder sentir tu aroma acariciarte suspendido en el aire y volver acá, a escribir un cuento donde tu y yo somos los protagonistas de una guerra de resentimientos para que al acabarse, sentirnos lleno de ese amor, que solo se siente cuando los malos ratos han pasado. Siento, pero no lo suficiente, que un periodo malo se avecina, atemporal quizás, pero es seguro que lo sentiremos, mas tú que yo, ya que estoy acostumbrado (por malo que sea) a sentir temporales atemporales, que inundan de sosiego mi espíritu y tergiversan cruelmente mis pensamientos. Sigo hablando tonteras, pero que veces son ciertas. Mis deseos son enormes, de poder caminar y dar un paso mas seguido hacia ti. Sinceramente creo que avanzo con cierto temor de poder torcerme un tobillo y seguir con dolor. Pero que placentero seria si eso pasase, sentiría cada paso con mayor orgullo porque sigo avanzando, que aunque me cueste y duela lo estoy haciendo con un esfuerzo, solo por ti, porque “te lo mereces” como alguien le dijo al escritor en otro escenario algún día no muy lejano.

Un momento de pausa, y sigo merodeando por alrededor de mi universo al cual te invito, ya lo compartimos, pero igual te invito. Un café para la nostalgia y un té para el presente. Un cigarro por el pasado y un habano para el futuro. Un abrazo de despedida y un beso de saludo. Una gaseosa para refrescarse y un trago para entonarse. Mi vida siempre se ha caracterizado por pasar y seguir, pasar y seguir, pasar y seguir, y podría seguirlo haciendo, pero no quiero, el mundo sigue girando y yo con el, pero no lo suficiente para poder realizar un vuelvo innecesario pero prudente en esta vida vacía (¿realmente vacía? Tema para otro día). El alma dormida no es otra aventura más que de desperdicio para los seres que nos esperan. Un paréntesis, mi escritor me pregunta “¿qué estarás haciendo en este momento?” te cuento que el ya terminó la primera parte pesada, solo le quedan 2 o 3 horas de trabajo y listo. Te manda un beso, enorme beso. Pregunta si estarás dormida, descansando para comenzar un nuevo día, y pasarlo a su lado. Son las 4:39 y él ya se quiere ir a dormir. Cierre paréntesis. Y abro un paréntesis nuevamente: no quiero que mi escritor me deje, nuevamente, tengo que encontrar a alguien, muy especial que conocí quizás en otra vida, pero esta es la que realmente importa, porque es la que estoy viviendo. Se que mi escritor tampoco quiere dejarme y casi estoy seguro que su sentencia ya fue cumplida. Veremos que sucede en estos días. Lo veo con ganas, de hacer lo que se le ha ocurrido. Ánimo, que le estoy apoyando. Cierro el nuevo paréntesis (este era de corchete).

Otro momento de pausa, ahora puedo seguir que mi cuerpo está sintiendo una ausencia, como la que sintió alguien que conozco hoy (no daré su nombre aunque me lo pidan). Esa ausencia es acompañada de un frío superficial (claro es como cuando no tienes demasiado frío, y sientes un viento rozar en tu cuerpo, aunque estés vestido y lo sientes frío como te recorre te estremeces y a veces te gusta y otras no). Extraño algunos momentos de existencia, pero el extrañar me hace fuerte, me hace crecer y enorgullece mi alma. EL mundo no se ha detenido, y no sé cuanto habrá avanzado en estos minutos (pocos minutos) en el que te estoy hablando, pero sin duda es que es menos (y a la vez más) de lo que te puedes imaginar. No te diré un adiós si no un hasta luego (que trillada la frase, ¿no?) pero nos veremos pronto y quizás tengas novedades asombrosas. Buscaré lo que deseo, una nueva actitud aflorará (¿donde?) y seremos capaces de enfrentar la vida en este universo, las batallas de la guerra de resentimientos, el amor apasionado y lujurioso, y la sencillez de decir este mundo solo esta girando.

BLK

miércoles, 13 de mayo de 2009

Comenzamos de nuevo

Tenía miedo, porque nunca había sentido aquello. Llegaba a temblar con solo pensar que podía perderla. Tenía miedo de que la espera fuese eterna. No podía siquiera recordar como aconteció todo. Y Allí estaba ella, agonizando, sin mostrar señales de querer avanzar.

Se sentó en la sala de espera, trató de calmarse, la gente le hablaba, sin embargo solo oía dos cosas: un grito y un golpe. Pensaba que cómo una simple broma estaba acabando con la vida de su amada y, a la vez, con la de él mismo. Tantos sueños, tantas esperanzas, tanto futuro proyectado juntos, destrozados (o casi) por un simple juego, trágico juego. Recordó cuando se conocieron. A pesar de vivir siempre cerca, solo llegaron a conocerse de grandes, hombre y mujer ya hechos (o casi hechos). Dos vidas que se juntaron alegremente en un largo camino, en el que habían decidido caminar juntos y terminarlo de la misma manera, superar todos esos obstáculos indeseados que seguramente la vida les pondría a diario, o semanalmente, o mensualmente, o una combinación de ellas. La primera vez que la vio, le llamaron profundamente la atención sus labios, lindos, carnosos. Imaginó lo bien que besarían (lo que unos días mas tarde comprobó). A ella le encantó, como siempre, mas romántica que él, supo que sería el hombre de su vida (lo que también con el tiempo comenzó a comprobar). Hablaron de muchas cosas, se rieron. Octavio recordaba con alegría cada uno de los movimientos que en ella veía. También recordó su primer beso, escondido, con algo de picardía, pero sobre todo con mucho amor, de ese amor que ni ellos mismos se daban cuenta que comenzaban a sentir. De ese amor con pasión y ternura, del que pocos saben y muchos quisieran saber. Al poco tiempo ya eran una pareja establecida y se sentían muy orgullosos de eso. Soñaban juntos, en el antejardín de la casa de Graciela, un mundo juntos, desde un matrimonio lujoso pero muy caro, hasta uno humilde (para abaratar costos) pero con mucho amor.

Octavio recordó sus primeras vacaciones juntos, donde caminaron por la playa de la mano, durmieron cada noche juntos, hicieron el amor, con el mayor amor posible, donde el despertar era cada vez mas maravillo al verse los rostros y saludarse con un beso de “buenos días amor”.
Hasta recordó sus primeras peleas, las que luego de darse cuenta que peleaban por bobadas se besaban y se decían cuanto se amaban y hasta se pedían disculpas por ser tan tontos. Todo eso recordaba cuando una voz imponente interrumpió sus pensamientos, era alguien joven, vestido de blanco, con un librito en la mano, cara de preocupación, preguntando por los padres de Graciela: “¿Quienes son los padres de Graciela?”, “nosotros” el joven les pidió que los siguiera, pues les comentaba tenía que darles una noticia delicada. Octavio sintió desesperación, intentó seguirlos pero el joven médico con un gesto le dio entender que el debía esperar en la sala. Esperar, lo que lo mataba, esperar, lo que estaba haciendo hace horas sin tener una respuesta positiva.

De un momento a otro, todo se volvió gritos, estaba entrando un tumulto de gente, dos heridos. “ Es un esquizofrénico, está enfermo, necesita ser tratado” decía una señora gorda, muy gorda, a lo que otra muy delgada y distinguida (aparentemente) le respondía “no es mas que un asesino, bien merecida tiene esa bala que le llegó”. Todo se volvía tenso. El sistema nervioso de Octavio no aguantaba ni un segundo mas, necesitaba relajarse, encontrar una respuesta que le aliviara el alma, pero cada segundo que pasaba todo se ponía más negro. Sus pensamientos dejaban de ser positivos y se hundían en un barranco que, seguramente, lo llevaría a una locura, al menos temporal.

Vio acercarse a dos personas que no distinguió bien por las lágrimas que inundaban sus ojos. Al frotárselos vio que eran los padres de Graciela, quienes con lágrimas en los ojos, y una voz quebrada le tomaron las manos, lo hicieron levantarse y le pidieron que los acompañasen, pues tenían que decirle algo muy importante.

BLK

Creo que es el momento justo de romper algunas cadenas. Pago una fianza y quedo en libertad condicional. Solo el tiempo dirá hasta cuando. Hasta que sea necesario.


martes, 10 de febrero de 2009

Ciclo: ven a mi, para apartarte de mi.

Graciela limpiaba tranquilamente sus cuadros, los miraba con atención, veía en ellos un mundo lleno de esperanzas acabadas, pero no sufridas, si no aprendidas. Conservaba cada uno de sus grandes momentos (no necesariamente buenos) en ellos. Le sorprendía darse cuenta lo cambiada que estaba desde el primero que adquirió y como la mirada en ellos se transformaba cada vez mas madura. Pensaba que quizás por la observación adecuada durante un largo periodo la había hecho crecer, madurar, entender la vida, entender su vida y quererse. Se lo transmitía a sus cuadros y a su entorno. De pronto se percató que estaba sola en la casa, su madre había salido (nada de raro) y le dió miedo. Sintió miedo de esa soledad que la había invadido muchas veces durante toda su vida, hasta que conoció a Octavio. Caminó por el living, teniendo cuidado de no tropezar con esa mesa de centro, con la que a menudo tropezaba cuando se levantaba hace años (antes de conocer a Octavio) a media noche, mientras sus padres dormían; buscaba en la oscuridad de esa sala una explicación, unas respuestas, las que rara vez llegaban. No tropezó esta vez con aquella mesa, la cual es apoyo y base de muchas figuras, que los días martes limpiaba. Una a una las tomaba, observaba y sacudía el polvo que las envolvía durante todos los demás días de la semana. Luego de salir del living, se encontró con el comedor. Se dio cuenta que justo al medio de la mesa había un paño, de esos paños que les gusta a las madres poner en las mesas, tejido por alguna viejita afanada, con bellas formas y que realzaban el color de la mesa. Intentó recordar desde cuando estaba ese paño ahí. No alcanzó a recordar o tal vez no quiso hacerlo o simplemente siempre estuvo ahí. Se dirigió a la cocina tomó una manzana y un cuchillo para pelarla, salió hacia el patio y se encontró con la puerta abierta. "que raro" pensó, “quizás mi madre al salir la ha dejado abierta, que descuidada! La retaré a su regreso”. Se dio vuelta, atravesó la puerta de regreso a la cocina, sintió que el mundo se le vino encima y cayó. De su cabeza fluía sangre sin parar. En su estómago, un clavado cuchillo no la dejaba respirar. Sintió que era su fin, que iría donde alguna vez soñó.

Octavio miraba la hora parado en una esquina, esperando a su suegra, a la cual divisó casi con dos cuadras de distancia. Ella estaba atrasada. Llegó a su lado apresurada le dijo “hijo, váyase rápido a la casa, Graciela está sola y la vi. rara. Dejé la puerta de atrás entreabierta para que le dé una sorpresa, se pondrá feliz, lo sé, porque la conozco. Yo tengo que ir a comprar algunas cosas que nos hace falta para la gran fiesta, vuelvo pronto, pórtense bien”. Octavio, apresurado y con el corazón latiendo a mil, corrió hasta la casa, entro despacio y para no hacer ruido, dejó de igual forma la puerta entreabierta. Se dirigió a la cocina. Justo en el momento en que entraba sintió unos pasos “Graciela debe ser”. Se escondió bajo una mesa de la cual colgaba un gran mantel (escondite preciso) y esperó. Vio los pies de Graciela al salir de la cocina, sintió que cerró la puerta. Se percató que ella se devolvió y cuando entraba a la cocina nuevamente, la tomó de un pié, gritándole “no te muevas o te mato!” con una voz ronca y tergiversada. Ella intentó arrancar, pero no pudo. Por el contrario cayó, se golpeó la cabeza en la esquina de la mesa, el cuchillo cayó bajo ella y ella sobre el, justo por la punta, clavándola en el estómago.

La desesperación de Octavio no podría haber sido más grande. Palabras de “perdón”, “era una broma”, “solo te quería sorprender”, “perdón” nuevamente, eran muy recurrentes. Corrió al teléfono, estaba cortado. Buscó su celular, se le había quedado en la casa. Pidió ayuda, nadie lo escuchó. Se prometía a si mismo que no se lo perdonaría, que se castigaría hasta sentir que su culpa estaba expiada. No quería perder a su amor. La tomó en sus brazos y corrió hasta algún lugar, donde el socorro pudiera ser real.

-Octavio y Graciela-

BLK

Clamor: perdón por dejarte escapar. Es necesario. Es mi castigo. Es mi culpa. Es mi decisión. Fue lindo y completo, aunque no cabal. Hasta algún día, si es que llega (y vuelves). BLK

miércoles, 4 de febrero de 2009

Suspiro (pequeño)

"Alcancé a imaginar:
que
caminaba
y dentro
del mar"


BLK

viernes, 16 de enero de 2009

Horas tensas.... Tensas horas.

No he podido dormir, a pesar de que hace rato terminé de imprimir.
(Tesis hoy te vas de mi lado, para encontrarte en un mes mas, en unas semanas mas, indefensa, buscándome para que te defienda).
Han pasado muchas cosas por mi cabeza. El único momento que dormí (como 5 minutos, mas no) pasó unsueño extraño por mi mente. Tan extraño como el momento. Me dieron ganas de escribir, titubié durante largo rato (¿un par de horas?). Pero aquí, al fin, estoy. Veamos que sale:

Es posible que Octavio comprenda su vida y las de quienes rodea, cuando camina por un parque (por ejemplo). Pero para entenderlo a él, es necesario conocerlo. Vive solo. Creció solo. Se atendió toda una vida solo. Experimentó un sinfin de cosas solo. Y se cansó de estar solo. Alto, pelo corto y peinado hacia donde la mañana lo lleve, piernas largas, boca llamativa y una mirada penetrante, podrían definir sus características físicas mas destacables (si es que no se me escapa alguna). Intelectualmente hábil, de trabajo seguro, emocionalmente estable, sensible (aunque nadie lo note), preocupado, honesto (y mucho), leal y un gran amigo. Su pareja lleva por nombre Graciela: una mujer hermosa, por dentro y por fuera, comprensiba, amable, atenta, cariñosa, juguetona, alegre, de hermosos sentimientos y, aparentemente, original (con ella y para con los demás).

La relación de ellos se basa principalmente en el amor, la afectuosidad demostrada en todas sus expresiones. Ambos dan el uno por el otro (o eso al menos se vé). Se preocupan mutuamente a diario, por conocer el estado animico de su ser amado, de sus preocupaciones, de animar y consolar (segun sea el caso), de atender, de verse, de besarse y decirse cuanto se aman. Son un buen complemente (por lo que se vé). Si Octavio dá 100, Graciela, casi innatamente, también da 100, no por retribución, ni por dar lo mismo que a ella le dan. Si no porque les nace, porque es mutuo y aflora del corazón.

Octavio, luego de sus labores diarias, camina hacia la casa de Graciela. Desea verla, abrazarla, besarla, decirle a los ojos cuanto la extrañó y reafirmarle que desea, cada vez con mas intensidad, sus intenciones de pasar una vida, sus vidad, juntos, sin separarse. En el camino, se marea, se cansa y se sienta, justo en el banco de una plaza, al lado de dos señores que conversaban en un tono grave. Uno era alto, vestía ropa elegante, un reloj muy llamativo pendía de su brazo izquierdo, las llaves de un BMW colgaban de su bolsillo izquierdo y en la mano afirmaba un cigarro, extraño, llamativo y no usualmente visto. El otro, mas humilde, vestía con un jeans probablemente comprado en un supermercado, camisa desgastada por el tiempo y las lavadas, en su brazo pendía un reloj de dos mil pesos comprado en patronato y csu cigarrillo, un belmont corriente. Llamado por la curiosidad, quizás, pone atención a la conversación que inician.

- Hombre Humildemente vestido: Pedro! no puedes comparar. Tú estás acostumbrado a llevar la vida que tienes. Y no te culpo, tienes los recursos para hacerlo y me alegra por ti que asi sea. Sin embargo yo no puedo. Una diferencia asi significa mucho para mi, aunque para ti sea un pelo de la cola.
- Hombre Elegantemente vestido: Pero Ramiro! son solamente cinco mil pesos! todo el mundo tiene cinco mil pesos al mes. A nadie le falta. Todos lo ganan. Y no creo que sea digno de alegar, si al fin y al cabo los dos gastamos de más lo mismo: cinco mil pesos.

- Hombre Humildemente vestido: Hay una diferencia amigo Pedro. Cuando yo me quedé en tu casa vi tu cuenta de la luz. Pagas mensualmente ciento veinte mil pesos de electricidad! eso es casi lo que yo gano en un mes.
- Hombre Elegantemente vestido: Yo cuando estuve en tu casa también vi tu cuenta de la luz. me di cuenta que pagas mas o menos diez mil pesos mensuales. Lo que no es ni el diez por ciento de lo que yo pago. Recuerdo que pensé que como era posible gastar tan poca electricidad.

- Hombre Humildemente vestido: Es evidente, Pedro, que para tí gastar cinco mil pesos mas de ciento viente mil, o sea ciento veinticinco mil pesos, no es notorio. Es casi lo mismo. Tu sueldo, de casi cinco millones mensuales, te permite decir que gastar cinco mil pesos mas en electricidad o cinco mil pesos menos da lo mismo. Para mi no lo es.
- Hombre Elegantemente vestido: Entiendo donde vas. Para ti cinco mil pesos es un cincuenta por ciento mas de lo que habitualmente gastas, y con el sueldo que ganas es dificultoso pagarlo.

Hombre Humildemente vestido: Pedro! no es solo eso. El problema y la enseñanza no radica en si puedo o no puedo pagarlo y no se traduce en un fin material. Es algo que vas mas allá. Estoy seguro que por cada persona que visita tu casa estas dispuesto a pagar cinco mil pesos extras en tu cuenta de la luz. Y estas acostumbrado a hacerlo. Estas tan acostumbrado a realziar ese gasto extra que lo encuentras imperceptible. Con toda persona que te relacionas, que va a tu casa, contemplas ese gasto. Lo mio es diferente. Para mi eres mi único amigo. Mi primer y mi único amigo. Sabes que, hasta que te conocí, no creia en la amistad sincera de dos personas. Y para mi es un gasto único extra que estoy dispuesto a realizar por un amigo. Por mi único amigo. Y, además, es la primera vez que lo realizo.
Hombre Elegantemente vestido: Que capacidad de querer tienes. Te admiro. Estoy feliz de encontrar un amigo como tú. Tienes razón. Yo doy lo que puedo dar, porque tengo todo eso para dar. Y no me falta, por el contrario y lo doy, sin pensar a quien y porqué. En cambio tú, eres capaz de dar de lo que te cuesta y, quizás, no quieres dar. Pero tu amor a la amistad logra doblegar tus deseos y lo das. Te admiro.


En ese momento Octavio se paró y comenzó a caminar. Pensó largo rato sobre su mareo y cansancio. Llegó a la conclusión de que las oportunidades que se presentan para escuchar o ver algo que te pueda servir hay que aprovecharlas. Y si por algún motivo no las vas a aprovechar y es imperante que lo hagas, de algún modo, la vida, te obligará a que lo hagas. De repente la curiosidad ayuda, pensó, la curiosidad por querer saber que hace o habla el otro ayuda. Como le pasó a él. A pesar de su mareo y cansansio, la curiosidad le ganó y puso completa atención por lo que le llamó la atención. Palabras claves quedaban dando vueltas en su cabeza. Y cada vez que reflexionaba le encontraba mas sentido, a su vida y su entorno. Cada vez se convencía más y más de lo que debía hacer, de su nueva actitud y de lo que esperaría de él mismo.

De pronto se dió cuenta que había llegado a la casa de su amor, de Graciela, quien estaba esperándolo, con la habitual sonrisa, esa que siempre tiene, con la afectuosidad habitual, esa que siempre ha tenido, con el amor agazajo, besos, caricias, atenciones, palabras bellas, palabras cariñosas y palabras de amor, esas que nunca le han faltado, desde que la conoció. Es que quizás siempre ha sido así y no fue algo que Octavio le provocó. Quizás el "Papelito Regalón" que ella le dice, es algo normal, quizás hasta a su antiguo novio le decía igual. Es así, ella es así, asi lo entendió Octavio. "No eres especial como creiste serlo" se dijo al verla a los ojos. "Bobo, bobo" se repetía en la mente con cada paso que la acercaba a ella. A pesar de eso, la abrazó, la besó como siempre, pero sin adelantarse mas.

"Graciela, amor, tengo algo que contarte. Estaba caminando por el parque, atravesándolo para venir a verte, cuando de pronto me marié, me cansé y me senté en un banco. Al lado habían dos señores, uno muy distinguido y otro muy humilde. Eran amigos! de los mejores que he visto. Se querían mucho (o se quieren mucho). Eran sinceros entre ellos y leales. Muy leales!. y estuvieron conversando de lo que da uno y lo que le cuesta al otro. Mas o menos trata de esto..."

Y le contó toda la historia, con cada detalle. Con cada gesto, con mucha pasión. Como si fuese propia, como si fuese su historia, como si le naciese del alma. Como si esos cinco mil pesos del hombre humildemente vestido los pagase él. Como si entregase a diario algo que siempre le ha costado.

-Octavio y Graciela-

BLK

miércoles, 14 de enero de 2009

como una...


Pequeña en indefensa
ingenua inquietud lo que encuentras
deja cuidar de tu crecimiento
dejame crecer junto con tus hojas
y tu raiz fuerte alimentar.

Dejame cuidarte del peligro
del aquel nocivo destello
de aquellas hostigantes cazadoras
de aquel ignorante cemento.

Deja sentir tu aroma
tu miel endulza mi alma
deja sentir tu textura
y sacar esas espinas ya olvidadas.

Deja acompañarte todo el dia
y abrigarte en la noche oscura
calentar tu cintura
y besar tu carita llena de dulzura.
BLK